martes, 2 de septiembre de 2014

ARTÍCULO-PAOLO FRESU: EL SONIDO COMO EXCELENCIA

PAOLO FRESU: EL SONIDO COMO EXCELENCIA


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

El trompetista, fiscornista, compositor y arreglista italiano Paolo Fresu (Berchidda, Cerdeña, 1961) es un de los músicos europeos con mayor prestigio dentro de su instrumento. Junto al también trompetista Enrico Rava es probablemente uno de los creadores italianos más respetados y admirados del viejo continente debido principalmente a su afán creativo e investigador, circunstancia esta que le ha permitido tener una dilatada y abultada discografía en una variedad de formatos, así como colaborar con algunos de los mejores jazzmen más acreditados tanto europeos como americanos.

En los últimos años Paolo Fresu ha publicado cinco discos con el título !50 anni suonnati y que han servido para celebrar el cincuenta aniversario de Paolo Fresu y de paso dejar constancia del proyecto que consistió en cincuenta conciertos en cincuenta lugares diferentes de Cerdeña y en cincuenta días consecutivos; en estos conciertos se involucraron amigos y músicos del trompetista procedentes de todo el mundo desde Stefano Bollani a Ornella Vanoni, de Uri Caine a Omar Sosa, o de Ludovico Einaudi a Sheila Jordan. Fruto de esos casi dos meses de música así mismo fue la publicación del libro In Sardegna, Un viaggo musicale (Feltrinelli, 2012), una especie de recopilación de historias, vivencias y momentos de todas esas actuaciones y de las cuales Paolo Fresu quiso dejar constancia escrita, así como el libro ilustrado del fotógrafo Gianfranco Mura, Paolo Fresu, 50 anni suonnati (Illiso, 2012).

Paolo Fresu, In Sardegna, Un Viaggio Musicale (Feltirnelli, 2012)

Tras la monumental celebración señalada, en el presente año se ha publicado el compacto Paolo Fresu Quintet ¡30! (Tuk Music, 2014) y con el que se celebran los treinta años de existencia de su afamado quinteto italiano conformado por el propio Paolo Fresu, Tino Tracanna a los saxos, Roberto Cipelli al piano, Attilio Zanchi al contrabajo y Ettore Fioravanti a la batería y percusión. Un conjunto que “es posiblemente uno de los más antiguos del jazz europeo, un grupo que ha tenido siempre a sus mismos integrantes y sin cambios desde su creación en 1984”. Una formación con una gran experiencia, “en la actualidad somos treinta años mayores, lo que no has permitido tocar en muchos países del mundo y llevar a cabo una importante discografía”. Esta grabación podría ser una especie de resumen de muchos años de música, pero así mismo y tal como señala el propio Fresu es “una grabación diferente, pues ella nos ha concedido la posibilidad de compartir nuestra música, una música que es muy democrática y colectiva, pues tiene temas de todos sus componentes, y se podría decir que incluye la historia de cada uno de ellos”. Una formación en donde se puede encontrar “mucha interacción y mucho respeto, pues todos estamos muy atentos a lo que hace cada uno”.

La publicación de Paolo Fresu Quintet ¡30! es todo un acontecimiento, principalmente por la longeva duración de una formación, circunstancia esta que no suele ocurrir con demasiada frecuencia en nuestros tiempos debido principalmente a los intereses comerciales de sus componentes, de las envidias que puedan surgir o de los egos mal repartidos e interpretados. Algo que no se ha producido en el grupo de Fresu y en donde “el factor humano ha sido la clave para la duración del grupo”. A cerca de ese factor humano Fresu puntualiza que “tuve mucha suerte a la hora de seleccionar a los músicos para el quinteto, pues ellos desde el inicio estaban interesados por la música y no por otras cosas que están fuera de la misma”. Un grupo al que el propio Fresu considera que “le queda recorrido musical y creativo por delante, siendo un claro ejemplo de ello nuestra última grabación; es muy diferente pues en la misma vuelvo a tocar con la electrónica ya que durante muchos años lo había hecho de forma acústica, y donde se puede percibir unos temas muy trabajados tanto a nivel compositivo como musical”. Además puntualiza de forma clara y contundente que “no nos reunimos para tocar por tocar, pues a parte de esta formación toco con otros grupos, si tocamos juntos es por que tenemos una motivación detrás de la música”.


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

La expresividad musical del quinteto italiano de Paolo Fresu ha tenido siempre reflejo en un músico y una formación, en concreto en la figura de Miles Davis y específicamente en su famoso segundo quinteto. Aunque el propio trompetista italiano también ha manifestado en numerosas ocasiones una gran pasión por otro de los mejores trompetistas en la historia del jazz, Chet Baker. Músicos a lo cuales ha homenajeado en su discografía con grabaciones como Porgy and Bess (Il Manifesto, 2001) o Kind of Porgy & Bess (BMG, 2002) para Miles Davis y el Shades Of Chet (Via Venetto Jazz, 1999) en relación a Chet Baker.

Las características del sonido íntimo y recogido de Fresu unido a su gusto por la melodía altamente expresiva, el lirismo sin afectaciones y las inagotables ganas de exploraciones sonorosas, hacen entrever las influencias de los dos grandes trompetistas. Influencias que a pesar del paso del tiempo “se siguen manteniendo, pues si olvidamos el pasado no tenemos presente ni futuro. La historia del jazz es una mezcla de la contemporaneidad de la música y del pasado”. La influencia incluso llega a la admiración cuando Fresu afirma que “Chet Baker fue un gran poeta y un gran instrumentista, con una música y un sonido único. Mientras que Miles también fue un gran instrumentista pero a su vez un gran buscador, un músico que abrió muchas puertas que nos han servido a los músicos actuales para entrar y descubrir cosas nuevas. La idea de componer la música en el tiempo real, que es una idea que yo llevo a cabo con mi cuarteto Devil [otra ilustre formación de Fresu], es la filosofía del quinteto de Miles Davis con Wayne Shorter”. El quinteto de Miles Davis ha sido siempre un espejo para Fresu hasta el punto que “la idea original de mi quinteto era tocar como lo hacía el quinteto de Miles, en donde se puede pasar de un tema al otro en un tiempo real, lo que a la larga me permite cambiarlo todo de forma coherente”.


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

Siendo el quinteto de Paolo Fresu una de las formaciones más importantes dentro de su larga carrera como músico, igualmente hay que apuntar el interés y la motivación para desarrollar su lenguaje en formaciones bien distintas como han sido el dúo, el trío, el cuarteto, en sexteto, incluso agrupaciones de mayor tamaño. Los conciertos que ha llevado a cabo Paolo Fresu en su gira de primavera por los diversos clubes españoles, la ha realizado en formato de dúo y acompañado por el pianista italiano Dino Rubino. Un formato que a lo largo de los años le ha llevado a colaborar y grabar con pianistas tan diversos como es el caso de Uri Caine o el de Omar Sosa. Esta formación le proporciona “libertad, sonido y espacio. Los formatos de dúo y trío son difíciles debido a que uno siempre tiene que estar en conexión con los músicos que tocas. Me gusta mucho tocar con formaciones pequeñas por que uno tiene más espacio”. Pero como pasa en muchas circunstancias de la vida siempre hay problemas y en el caso de Fresu “es difícil poder encontrar compañeros de viaje para compartir un lenguaje musical determinado”.

Las personalidades de cada “compañero de viaje” hacen que cada dúo con pianista sea totalmente distinto, lo que conlleva por definición una búsqueda distinta y por tanto también, un resultado distinto. Ello le ha posibilitado tocar con una larga lista de pianistas, “Uri Caine tiene una forma muy diferente en su forma de interpretar, mientras que por el contrario de Dino Rubino lo que me gusta es que toca el piano de la misma forma que toca la trompeta (Rubino fue alumno mío de trompeta, combinaba trompeta y piano, pero acabó tocando el piano); toca el piano de una forma muy melódica. Por el contrario Omar Sosa toca la música del mundo, mientras que en cambio Dado Moroni toca mucho jazz. Lo importante con el piano es que cada pianista es un mundo completamente diferente, lo que me obliga a relacionarme con esos mundos tan distintos”.

La lista de pianistas con los que ha colaborado Paolo Fresu es considerable, entre ellos a parte de los ya comentados se pueden citar a Alain Jean Marie, Stefano Bollani o Michel Graillier, aunque su gusto por relacionarse con otros mundos musicales hacen que su lista se encuentre inacabada. Fresu manifiesta su gusto por tocar con algunos pianistas en concreto como son, “Keith Jarrett o los pianistas escandinavos como Jon Balke o Bugge Wesseltoft. El mundo esta lleno de pianistas increíbles, y por tanto cada uno tiene su idea del piano. El piano es como una orquesta, al ser un instrumento polifónico y polirrítmico cada pianista puede ser completamente diferente uno del otro. Esto no pasa con un instrumento como la trompeta que es muy parecido, todo y que el sonido de Miles o Chet Baker, o de Lee Morgan y un largo etcétera de trompetistas todos son diferentes, pero la final el sonido de la trompeta es su sonido. Por contrario, el sonido del piano es distinto por que tiene otras cosas y a eso se le añade que cada músico por tanto tiene su propio mundo”.


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

A parte de esta formación comentada de dúo y piano, Fresu ha establecido relaciones musicales con numerosas y diversas agrupaciones, “cada grupo es diferente, aunque intento ser igual en cada una de ellas. Lo que se puede compartir con cada uno de los músicos diferentes que me encuentro es la idea del sonido. Si el sonido es muy distinto el proyecto no funciona. No puedes cambiar tu sonido, por la sencilla razón que tu sonido es tu cara, es tu idea. Con cualquier grupo que toco mi personalidad es mi sonido. Es como lo que ocurrió con Miles en los años 80 y 90. Cuando Miles empezó a tocar junto a guitarras eléctricas y muchos instrumentistas, se le criticó que lo que tocaba no era jazz. El sonido de Miles era siempre el mismo sonido. La idea del sonido de los años 80 y 90 era la misma idea de sonido con la que tocaba en los años 50. Lo único que ocurrió es que cambió la cornisa, pero la idea del sonido nunca la cambió”.

Relacionado con esta idea de sonido que Fresu señala, sus inquietudes musicales y sus innovaciones expresivas le han permitido desarrollar unas sonoridades diferentes que le provienen de campos tan distintos como son el terreno vocal o las sonoridades provenientes de la música culta. En concreto de proyectos como los que llevó en el primer caso para el sello discográfico de Manfred Eicher, Místico Mediterraneo (ECM, 2011) y en el segundo caso con su participación con el cuarteto de cuerdas Alborada, Think (Blue Note, 2009). “Estas participaciones me han permitido tener un registro completamente diferente. Cuando toco con Místico Mediterráneo es otra voz, es el encuentro de tres instrumentos de viento; la trompeta, el bandoneón y la voz. Mientras que con el cuarteto de cuerdas es algo también completamente distinto. Me encanta tanto el repertorio de música clásica como contemporánea, así como la música barroca”. Este interés por investigar nuevas sonoridades le ha proporcionado un elevado número de actuaciones en directo con el cuarteto Alborada, a consecuencia de la fascinación que le produce la polifonía de los miembros del cuarteto de cuerda.


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

En relación con esta idea del sonido y de las sonoridades, Fresu ha tenido la posibilidad en su carrera discográfica de grabar en el sello discográfico ECM Records y en donde su lema habla por si solo “el sonido más bello después del silencio”. El primer disco con el mencionado sello fue junto a Ralph Tower, Chiaroscuro (ECM, 2010) y estuvo producido por Manfred Eicher, mientras que su segunda colaboración, Místico Mediterraneo (ECM, 2011), la grabación fue realizada en Italia y sin la presencia del afamado productor. En relación a Eicher el trompetista italiano señala que “me gusta como piensa en relación a la música, tiene una idea de música muy personal e interesante. Además con su presencia el puede sugerir cosas nuevas durante una grabación. Nosotros los músicos tenemos una idea de música, pero cuando Eicher está detrás del vidrio en una grabación siempre pueden surgir cosas. Además tiene una concepción clara del sonido que quiere conseguir”.

Paolo Fresu movido por sus ansias creativas en el año 2010 crea su propio sello discográfico, Tuk Music, un proyecto que tiene como idea principal el “de compartir música con otros músicos y de ayudar a músicos jóvenes para entrar dentro de la música. La idea de la creación del sello discográfico es servir de instrumento para explicar la música. La idea no es solo hacer un disco, sino que lo importante es poner algo más detrás de ese disco. Cada músico tiene una libertad total para hacer lo que crea necesario”. Sin duda alguna Tuk Music es un laboratorio discográfico que sirve a Fresu para dar salida a sus propios proyectos musicales, pero principalmente para ayudar a otros talentosos músicos tanto italianos como europeos.

Ante esta nueva puerta de libertad creativa que le proporciona Tuk Music y vista su larga y extensa trayectoria musical el aficionado se preguntará que reto musical le queda por llevar a cabo a Paolo Fresu, algo que el músico italiano tiene claro a nivel de exigencia musical, en concreto “el de tocar mejor; pues si toco mejor con mi persona, toco mejor con los otros músicos con los que me relaciono”.


Paolo Fresu © Photo by Joan Carles Abelenda

Además en relación a la música Fresu que interpreta tiene claro que la misma “es un instrumento muy válido para cambiar el mundo, tanto a nivel social, político y económico. La música es un instrumento increíble de economía. Incluso en Italia ha habido algún ministro que ha llegado a afirmar que de la cultura no se come. Cosa que no es verdad, por la sencilla razón que con esa afirmación quiere decir que no se tiene necesidad de hacer cultura. Y es todo lo contrario, ya que la cultura tiene respuestas sobre las personas, ya que sirve para hacer pensar y para mover a nivel económico. Del tema económico se habla mucho, mientras que de la cabeza o el pensamiento no se habla nada, pero los dos juntos son la llave para leer la crisis en que está inmersa la sociedad actual”.

Estas últimas afirmaciones nos permiten comprobar la importancia de la música en la vida social y económica de la sociedad, algo a lo que Paolo Fresu ha contribuido a lo largo de los años, y que esperamos que siga contribuyendo.

NOTA: El presente artículo se redactó para la revista Más Jazz.

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