jueves, 5 de febrero de 2015

LIBRO: MÚSICA PARA LEER, La fotografía de Herman Leonard

LIBRO: MÚSICA PARA LEER
La fotografía de Herman Leonard

Edición de David Houston y Jenny Bagert con prólogo de Quincy Jones.
Traducción de Òscar Broc.
Título original, Jazz, Giants and Journeys: the Photography of Herman Leonard.
239 Páginas.
Publicado por Electa.
Idioma: Castellano.
Encuadernación: Tapas duras.
1ª edición, 2006.
ISBN: 978-84-8156-419-8
2006

ÍNDICE:

- Prólogo por Quincy Jones.
- Herman Leonard por David Houston.
- Primeras obras.
- Viajes y guerra.
- Celebridades.
- Músicos.
- Moda y desnudos.
- Obras recientes, Nueva Orleans.
- Cronología y exposiciones.

La fotografía de Herman Leonard, David Houston & Jenny Bagert (Electa, 2006)

Hablar de Herman Leonard es hacerlo de un de los padres de la fotografía de jazz. Un fotógrafo que ha inmortalizado a prácticamente a la mayoría de las grandes estrellas de jazz. Herman Leonard era el tercer hijo de unos inmigrantes judíos de origen rumano. Su hermano mayor le regaló con doce años la primera cámara, y es a partir de ese momento que descubre que la fotografía es una forma de relacionarse con el mundo. Quedó fascinado desde ese mismo momento por el hecho de fotografiar y de tomar fotografías. Tras graduarse en la escuela pública de Allentown en 1940, Leonard se inscribió en la Universidad de Ohio, por aquellas fechas de las escasas universidades que otorgaban licenciaturas de fotografía.

Estos estudios se vieron interrumpidos a consecuencia de la aparición de la Segunda Guerra Mundial, en donde por extraño que parece no fueron como fotógrafo de guerra sino como médico militar. A pesar de ello, tuvo tiempo para hacer sus pinitos de fotografía y revelando las fotos que llevaba a cabo. Tras su etapa militar, Leonard volvió a Ohio para proseguir y finalizar sus estudios universitarios. Siguió aprendiendo fotografía junto al fotógrafo canadiense Yousuf Karsh, para el que trabajó como asistente sin cobrar del cual aprende las técnicas fotográficas y trucos que le servirán en su carrera como fotógrafo.


Herman Leonard autoretrato.

Todo este profundo bagaje de conocimientos Herman Leonard los empieza a utilizar y poner en práctica a partir del año 1948, que es cuando entra de lleno en los locales de jazz de Nueva York. Por el objetivo de su cámara pasan nombres de la talla de Milles Davis, Charlie Parker, Ella Fitzgerald, Duke Ellington, Dizzy Gillespie o Billie Holiday. Leonard fotografía las figuras más emblemáticas del jazz en la esencia donde actuaban, en los clubes de jazz que por aquellas fechas estaban repletos de humo y alcohol.

A partir de esa fecha la carrera de Leonard es meteórica y la fotografía de los músicos se convierte en una pasión, al igual que con la música. Jazz y música van de la mano, lo que hizo que poco a poco conociese y se relacionase con un elevado número de músicos, lo que se puede afirmar que iba más allá de la simple relación de fotógrafo y retratado.


Duke Ellington en Paris 1958 © Photo by Herman Leonard.

Un punto de inflexión fue cuando se convirtió en el fotógrafo personal del actor Marlon Brando (gran entusiasta de la fotografía y el jazz), al acompañarlo en un viaje de seis semanas que le llevó a países como Hawai, Filipinas, Hong Kong, Tailandia y Bali. El sello musical Barclay Record lo contrata como fotógrafo oficial en 1956, con lo que le obliga a trasladar su estudio a París. Su trabajo en Paris le sirvió como base de operaciones para trabajar como corresponsal en Europa de Playboy así como para modistas de la talla de Yves Saint Laurent, Chanel o Balenciaga, lo que le posibilito publicar en revistas como Elle, Mademoiselle o Marie Claire, revistas de moda importantes en aquellos años. Su estancia en Paris le permitió retratar a los músicos americanos que estaban de paso, así como a músicos franceses como por ejemplo Jaques Brel. También recibe encargos para hacer por todo el mundo.

Tras muchos años de idas y venidas se afinca durante unos años en la isla de Ibiza, pero las necesidades económicas le obligan a costear parte de una exposición de fotografía en Londres. Exposición que fue todo un éxito tanto de público como de ventas. Tampoco hay que dejar de señalar las fotos que llevó a cabo en una de las ciudades que más le impresionó, Nueva Orleáns, y en la cual estuvo hasta la desgracia del huracán Katerina en el año 2005.


Billie Holiday en 1959 © Photo by Herman Leonard.

Herman Leonard falleció el 14 de agosto de 2010, en un hospital de Los Ángeles, a la edad de 87 años. El presente libro que comentamos en Jazz Recordings recoge fotos de toda la trayectoria señalada, con un corto pero emocionante prólogo a cargo de Quincy Jones y un retrato profesional en profundidad del fotógrafo a cargo de David Houston, que permitirá al aficionado conocer más detalles de los que se han señalado en la presente reseña y que sirven tan solo de guía para el lector.

El libro se encuentra divido en diversos apartados que recogen las etapas profesionales de Leonard e ilustradas con un número elevado de fotos en blanco y negro. El libro recoge algunas instantáneas a color, aunque se pueden considerar que las mismas son más bien una mera anécdota, pues es de sobras conocido que el excelente trabajo de Leonard le viene de sus imágenes en blanco y negro de finales de los años cuarenta y de los años cincuenta, todo y que en su archivo fotográfico detenta instantáneas de otras décadas.

Por lo que se refiere a las fotos en blanco y negro se podrá comprobar como Leonard puso en práctica las técnicas de luz aprendidas con Yousuf Karsh, especialmente en la utilización de un único foco o punto de luz para llevar a cabo sus tomas. El uso del humo y de las luces puntuales hacen de muchas fotos el reclamo visual de las mismas, elementos que combinan siempre con el músico fotografiado, gran protagonista de la fotografía, lo que hace el compendio de todo un conjunto indisoluble a nivel visual. También hay que apuntar de las fotos el exquisito y cuidado elemento compositivo que es perceptible en una gran cantidad de tomas, todo ello apoyado en una cuidada edición a veces muy contrastada pero nunca chillona, sino todo lo contrario, muy efectiva y altamente visual.

Un excelente libro que permite repasar de forma profunda la extraordinaria obra de uno de los mejores fotógrafos de jazz que ha existido.

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